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“LA EDUCACIÓN COMO VÍA DE COMUNICACIÓN”

“LA EDUCACIÓN COMO VÍA DE COMUNICACIÓN” “La educación como vía de comunicación”

La realidad social de la migración, los diversos procesos en que se enmarca, y los que a su vez acoge; son un acontecer mas viejo de lo que muchos analistas gubernamentales plantean (tal vez por su particular forma de “aprovechar” la inmigración), si se partiera de una visión histórica de la situación, podría concebirse una perspectiva real de la multiculturalidad en la gente que vive la cotidianidad, es decir “la gente de a pie” porque sin duda los discursos pro diversidad cultural que muchos personajes públicos pretenden vender a sus votantes, pierde cualquier relevancia, cuando ellos diariamente no se enfrentan o no viven la integración de la población “extranjera”.
Ante mis ojos en particular, este discurso ya a perdido credibilidad, porque la teorización sin lugar a dudas no refleja lo que en la practica vivimos cada nuevo día, debo decir que en cuanto me afecta directamente, tal vez no poseo el grado de objetividad correspondiente (si es que la objetividad existe).
No quiero dar una visión totalmente gris del proceso, porque es verdad que un grupo importante de individuos defienden la interacción real de quienes venimos en busca de diversas experiencias, pero tampoco puedo dejar de hacer alusión a lo que fue, lo que es, lo que creen que es, y lo que puede llegar a ser de continuar en estos términos.
Es a mi modo de ver claramente visible la desinformación de la población autóctona acerca de los supuestos peligros que le supone la llegada de población extranjera no comunitaria, o no miembro de un país rico, (económicamente hablando).
Llegando a mostrar posturas negativas ante los inmigrantes por considerar que con su presencia se vera reducida su seguridad ciudadana(en esto ayuda mucho los medios de comunicación que insisten constantemente en la relación inmigrantes - criminalidad, cuando las cifras muestran realidades muy diferentes.), por temor a ver en peligro su identidad cultural y en ultima instancia la creencia de que se dará una competencia por los recursos.
Pero la realidad es bien diferente para quien vive la inmigración y los miembros del país receptor, y no es una cuestión de culpabilizar a unos y a otros sino de aunar esfuerzos para empatizar y comprendernos.

En particular el tema de la educación, es la postura que defenderé en este proceso, por considerarla una vía eficaz de comunicación; pero no de la forma que se está llevando a cabo en muchas instituciones públicas donde se está contribuyendo enormemente a la gettización de las escuelas.
Si bien, hay cada vez más variedad de nacionalidades en las aulas, la diferencia entre lo público y lo concertado es evidente, y a mi modo de ver injusto, porque pienso que se debe buscar un equilibrio, permitiendo que niños, jóvenes y docentes, convivan en igual proporción con la población extranjera, pues creo que si empezamos desde las aulas a comprender “lo humano” sobre todo, entonces estaremos construyendo una sociedad más igualitaria.
En la misma línea enlazaría el tema de la vivienda, donde es aun mayor la ghettización.
Muestra de estas posturas son los resultados de las encuestas, donde continua concibiéndose la inmigración como ejercito de reserva y no como seres humanos con derechos y cultura propia.
Haciendo referencia al libro “Pobreza, segregación y exclusión espacial” se pueden ver las realidades (no todas) que plantea ese intento desesperado de un importante grupo de individuos por introducirse en un medio que no es precisamente sinónimo de “acogedor”.
Se hace referencia a tres tipos de exclusión, partiendo de una exclusión económica que se ve claramente reflejada en la falta de acceso al mercado de trabajo, muchas veces acompañada de la variante distancias espaciales; luego se menciona la exclusión social que se observa en la falta de acceso a servicios de salud y educación, finalmente se da una exclusión política que a su vez estaría compuesta por elementos de las anteriores formas de aislamiento.
De alguna forma salen a la luz conceptos como el de gueto, que a mi modo de ver mantiene una vigencia, que cuanto menos nos debería servir para preguntarnos ¿qué tanto hemos cambiado?....., esto lo podemos observar claramente en el documental “extraños en el paraíso” donde se muestra como la multiculturalidad esta de moda si no afecta directamente a la población nativa(no busco, hacer una generalización), pretendemos considerarnos abiertos a los otros pero en la distancia, la realidad es que esto no es algo divergente de lo que se viven en muchos otros países que han compartido o comparten el fenómeno de la migración, como he señalado desde el inicio tampoco es nuevo, en lo poco que sé, pero que he vivido, creo que el problema radica desde el inicio, no sólo en la educación que reciben los habitantes de la región que atrae población sino también en la de quienes venimos.
Desde nuestra primera socialización parece que nos educan en la diferencia y no en la integración, ¿por qué tenemos que respetar al otro? ¿por qué es diferente ó por qué forma parte del todo que es la humanidad?......,ahora se habla de discursos que respeten la diferencia y yo me pregunto si servirá de algo.¿?
Mis sobrinos siguen yendo a la escuela y sintiéndose de alguna forma “diferentes”, mis amigos siguen visitando los mismos bares especializados en música de su país de origen, o los mismos restaurantes que tienen sus especialidades, pero de alguna forma creo que el sistema en si es una contradicción, ¿por qué hablamos de globalización cultural? Si cuando se da esto es en porcentajes bastante pobres, parece que hemos asimilado el discurso de lo multicultural en simplemente “pasar” del que está al lado, como si ya fuera bastante que los “ilegales” tengan que estar en el mismo espacio.....
Para colmo se habla de derecho a la movilidad espacial; me da miedo pensar en todo lo que nos tenemos que replantear para llegar a hablar con propiedad en estos términos.
Aun no estoy totalmente convencida de que la forma de vender la integración sea mediante la educación en lo diferente, tal vez sería más fácil para mi creérmelo.
Por otra parte señalar que me resulta esencial la necesidad de sentirse integrado en el espacio, no sé, si en términos de propiedad como defienden muchos sociólogos de lo urbano, pero cuanto menos que los individuos puedan estar cómodos en su contexto más próximo, pues dentro de este se conformará su pasado, presente y futuro.
En Los últimos años ha habido un incremento continuado de la reagrupación familiar, que ha triplicado el numero de niños inmigrados escolarizados en Almería. La falta de infraestructuras y la escasa intervención de las instituciones convierten el marco escolar en un foco mas de conflicto y discriminación .

Deberíamos partir desde la educación si en realidad buscamos la integración social de los inmigrantes, de lo contrario creo que será construir en unas bases poco sólidas, y cuando la mínima tormenta haga su aparición nos derrumbara todo lo que creíamos conseguido.
En la mayoría de los casos, no sólo hablando de población rural, sino también en las medianas y grandes ciudades, la exclusión espacial es más que evidente, lo que conlleva a una zonificación por nacionalidades.
Por ejemplo en el caso de El Ejido sólo un porcentaje muy pequeño vive dentro del casco de la ciudad. El resto vive en las afueras, en los cortijos cerca de los campos. Se trata de chabolas enmascaradas en donde los inmigrantes viven cerca de los invernaderos, a veces rodeados de cerdos o cabras. Aunque otras veces las condiciones de habitabilidad son mejores, la colocación de los inmigrantes fuera de la ciudad responde a una política explícita de las autoridades municipales que favorecen este síntoma de discriminación.
Retomando lo que hemos analizado en días anteriores en clase, acerca de la violencia directa, cultural, y estructural, enmarco la violencia psicológica que tal vez se encuentra inmersa en las tres, y aun más en las dos ultimas.
Este tipo de violencia es mas peligrosa porque inmoviliza al individuo afectándole su desarrollo con normalidad, trunca sus proyectos de vida, y consigue que el afectado internalice los prototipos que sus agresores le adjudican. Los comentarios etnocentricos consiguen no sólo que los inmigrantes se den por aludidos sino que en muchos casos como mecanismos de defensa, utilicen las mismas practicas con la población nativa, y entonces esto se convierte en una lucha de prejuicios y etiquetajes que lejos de permitirnos el avance a ese anhelado multiculturalismo, continuemos girando en un mismo punto.
También señalo que esta exclusión social varía según el contexto, puedo decir que evidentemente en la universidad no se vive una diferenciación tan visible y dañina como la que sufren los trabajadores de la construcción, las empleadas del hogar, ó Los que trabajan en el campo.
Es el tiempo de comprender que la inmigración no es un problema de los países menos desarrollados económicamente, sino una realidad que históricamente hemos construido todos.
Ojalá que se trabaje en pro de una educación en la integración no sólo para niños sino también para adultos, tal vez consigamos erradicar algo del etnocentrismo que nos envuelve estos días.
Sería positivo que cada persona experimentará de forma real el sentirse extranjero, seguramente lograríamos cuanto menos empatizar, y llegar a saber lo intranscendente de sentirte mejor por haber nacido en un lugar u otro.
¿Por qué no tener la utopía de que algún día en realidad el mundo será la casa de todos?

BIBLIOGRAFÍA

*S.O.S Racismo(2001) El Ejido. Racismo y Explotación laboral. Barcelona: Icaria
*Martinez Veiga, Ubaldo.(1999) Pobreza, segregación y exclusión espacial: la vivienda de los inmigrantes extranjeros en España. Barcelona: Icaria
*Carlota Solé. Aspectos claves de la Inmigración. Universidad Autónoma de Barcelona
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