(Fragmento de "En el trineo de Schopenhauer")
La noche del 31 de Diciembre, Nadine, te dije que no tenía ganas de salir, ni de ir a festejar a casa de nuestros amigos el año nuevo, te dije que quería quedarme solo y llorar, la excusa te pareció ridícula, ni por un momento creíste que la frase respondiese a la realidad, la tomaste por una de esas formulas destinadas a minar tu entusiasmo, me hubiese podido limitar, dijiste, a expresar una falta de ganas de salir o de ver gente, no era necesario ir a buscar la soledad y el llanto como alternativas deseables, inmediatamente volviste la frase contra ti, contra nuestra vida; las ganas de quedarse solo y llorar consagraban mi derrota, mi impotencia, mi nulidad, me dijiste que estabas harta de tanto lloriqueo, que eso estaba en total contradicción con mis supuestos valores, mi supuesta enseñanza, te hiciste con el Boletín de la sociedad Francesa de Filosofía que corría por allí y empezaste a golpearme. Un hombre le dice a su mujer que tiene ganas de estar solo y de llorar, e inmediatamente le da una paliza soberana, me dije, mientras me golpeabas de una manera tan violentamente desesperada.
Un hombre que se muestra deseoso de llorar debería, sino ser digno de compasión, al menos inspirar cierta preocupación, pero no, helo aquí molido a palos con el Boletín de la Sociedad Francesa de Filosofía en el que la reseña de su conferencia “Toda esperanza es desgarradora”, que tú misma, Nadine, habías considerado mi publicación más personal, una violencia pues, destinada tanto a mi cuerpo como a mi espíritu, la transformación del Boletín en rodillo……….
Y de repente dejaste de golpear porque te diste cuenta de tu peinado y el resto de tú atuendo se podrían resentir, y dijiste, mientras te recomponías, llora, ahora tienes una razón de verdad, admiré de pasada tú sangre fría, cogiste tu bolso y tu abrigo y me sentí como un niño pequeño al que su madre no va a esperar, nos arrastramos, es decir me arrastré detrás de ti a ese año nuevo, mientras pensaba en todas la veces que nos arrastramos en silencio, en todas esas parejas que se arrastran día tras día, de fecha en fecha, de temporada en temporada, en las reuniones, las diversiones; ante nuestros amigos te mostraste atrozmente feliz, pasaste riendo de un año al otro, sin ninguna ansiedad, cómo se puede atravesar el tiempo sin ansiedad…
En Casa seguías estando de aquel humor alegre y pimpante, hiciste un gran esfuerzo para mantenerlo contra viento y marea, desnudándote contra viento y marea, desmaquillándote contra viento y marea, acostándote al lado de un hombre inerte y congelado sin darle la más mínima importancia, abriendo una revista para leer un articulo sobre la deforestación y la extinción de los grandes monos, todo eso, me dije, por estar tan horriblemente cerca el uno del otro…
Yasmina Reza.



